viernes, 12 de abril de 2013


LA IRRACIONALIDAD HUMANA NO TIENE FRONTERAS
(A propósito de la tragedia en el boliche KISS)
Prof. Juan Carlos Priora© 3 de febrero de 2013 [1]

HOY, domingo 3 de febrero de 2013, -mientras escribo esta reflexión-, se cumple una semana de la “tragedia” en el boliche KISS de Santa María, Estado de Porto Alegre, Brasil, ocurrida el domingo 27 de enero próximo pasado a la hora 2:30.

Por cierto que no hay nada para celebrar, porque a la fecha han muerto 237 jóvenes y continúan hospitalizados 113, 73 de ellos en terapia intensiva y estado grave.
Esta triste experiencia nos retrotrae a la también llamada “tragedia” del boliche República de Cromañón”, ocurrida en el barrio porteño de Balvanera, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el jueves 30 de diciembre del 2004, en el que perecieron 194 personas y quedaron heridas otras 1.434. Hoy, alrededor del 30% de los sobrevivientes sigue bajo tratamiento ya sea clínico, psiquiátrico o psicológico.
En ambos casos el siniestro tuvo origen cuando “alguien” arrojó una bengala – práctica irracional que forma parte del folclore boliche-, que impactó en la media sombra, plástico inflamable, a su vez apoyada sobre guata recubierta por planchas de poliuretano. Los gases, altamente tóxicos, emanados de esos productos, inhalados por los asistentes, provocaron la muerte por asfixia o quemaduras internas.
Es muy triste que se hayan perdido o dañado tantas vidas jóvenes, que, orientadas mejor, por padres y maestros, podrían ser muy útiles, a las sociedades argentinas y brasileñas.
Otra nota penosa la han dado los atribulados padres de las víctimas de Cromañón que no aceptaron responsabilidad alguna por la muerte de sus hijos, quienes NUNCA debieran haber estado en esos antros de veneno psicofísico, que no cumplen con ninguna necesidad real, por lo menos para la imprescindible RECREACIÓN de los jóvenes. Alguno de ellos, abogado, se ha ofrecido para asesorar a los padres de los “hijos de KISS”. ¿Acerca de qué los va a orientar ahora? Desde el 2 de enero de 2005 tendría que haber  asesorado a las autoridades y a los padres del mundo entero, para que se encolumnaran en una cruzada en contra de la IRRACIONALIDAD y absoluta PRESCINDIBILIDAD de los boliches, que no cumplen ninguna función esencial para la vida humana; todo lo contrario, atentan con ella.
Lo ocurrido tanto en “Cromañón” como en “Kiss”, fueron hechos perfectamente evitables, al menos, desde el sentido común o la  racionalidad humana, ¡NO, POR SUPUESTO, DESDE LA IRRACIONALIDAD!
Entiendo que todos, al tomar una decisión, debiéramos preguntarnos: ¿Lo que voy a hacer es imprescindible, necesario o superfluo? ¿Es imprescindible, necesario o superfluo para el desarrollo del ser humano concurrir a lugares cerrados, con poca oxigenación y mucho anhídrido carbónico, o sea con la mayor contaminación posible, incluida la sonora?     
El hombre necesita recreación y no diversión o disipación. ¿Cuál es la diferencia? Recurramos al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (“que le da lustre y brillo al idioma”). Define recreación, en su primera acepción, así: “De recrear, crear o producir de nuevo alguna cosa”  o sea que recrearse es una actividad que produce la renovación de las energías perdidas por el trabajo o cualquier otra actividad. Esa renovación se logra con actividades físicas al aire libre, asistir a conferencias, exposiciones, leer, realizar manualidades, dedicarse a las artes plásticas, cultivar la buena música (ejecución o audición), prestar servicios comunitarios, etc., etc.  La disipación o diversión es la “acción y efecto de disipar, sinónimo de disolución, relajamiento moral” o sea derroche de energías.  Las actividades que se realizan en las discos y en los boliches no cumplen con las más elementales reglas para favorecer la recreación; sí cumplen con todos los requisitos para arruinar la salud: aire viciado, decibeles excesivos, excitación, falta de descanso, cigarrillo, alcohol, drogas, etc., etc. Es penoso ver a los jóvenes en el estado que quedan cuando salen de los boliches después de disipar y no recrear energías durante 6 ó 7 horas. ¿O alguien puede sostener, con fundamentos racionales, que esos “chicos divertidos” cuando salen de los boliches están tan “recreados” que retornan al seno familiar, al trabajo o al estudio con renovadas energías?
Dentro del dolor que nos causan estos hechos, perfectamente evitables, los argentinos tenemos un consuelo: ¡¡¡LA IRRACIONALIDAD no es patrimonio exclusivo de nosotros, es INTERNACIONAL!!!





[i] Historiador, catedrático universitario, escritor, periodista. Profesor Emérito Universidad Adventista del Plata. Escribe desde Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina. Blog: www.jcpriora.blogspot.com

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