miércoles, 28 de noviembre de 2012

Un sencillo homenaje "para mi"....


A los 50 años de mi vida, aún me siento joven. Con un poco menos de vitalidad, pero aún joven. Para mis alumnos de EGB, soy "la vieja". Para mis estudiantes de maestría,  "joven adulta" con cierta experiencia y madurez. Para mis hijas, debería ser abuela, porque sus compañeros de escuela tienen abuelas de 50 años y en algunos casos de menos edad. 

En la trayectoria de mi vida; no fui brillante... , y no creo que lo sea ya, pero si muy estudiosa y lectora. No me destaqué en absoluto... pero fui muy responsable y comprometida con todo lo que me vino a la mano para hacer. Y lo hice según mis fuerzas, energía, conocimiento y pasión. No escribí ningún libro, pero siempre intenté dejar en cada mente y corazón algunas palabras de sabiduría, conocimiento, comprensión y mi propia experiencia. Por cuestiones familiares y laborales, No he participado de grandes eventos intelectuales y científicos, pero si me he nutrido de ellos, a través de lecturas, seguimiento en línea, y escuchando a mis pares que saben de ciertos temas, aprendiendo de ellos. 

En la trayectoria de mi vida, no gané grandes sumas de dinero. Pero de todo lo que ganaba, un porcentaje siempre fue destinado  para sostener una causa noble. No ocupé cargos de jerarquía ni de gran reconocimiento y valor para la sociedad de hoy, pero todo cargo menor que ocupé lo cumplí con compromiso, responsabilidad, sinceridad, honestidad, tolerancia, paciencia, y hasta más allá de mis fuerzas y energía de juventud. No recibí honores, ni reconocimientos, ni medallas de oro, ni diplomas, ni menciones especiales, aún cuando en la trastienda estaba trabajando al límite de mis fuerzas, para que luego se vean los "frutos deliciosas" de la labor cumplida. He trabajado sola y en equipos, en la presencialidad y en la distancia, en espacios grandes y pequeños, en salubridad e insalubridad, con los elementos necesarios para hacer la tarea y sin ellos. Nunca justifiqué la tarea no cumplida por no contar con los elementos y recursos necesarios para hacer. En cambio busqué como resolver el problema con mis propios recursos  personales con tal que la tarea sea cumplida. He cuidado los bienes públicos, como una madre cuida a sus hijos que ama. En la trayectoria de mi vida, he ganado sueldos buenos y malos, bajos y altos. Pero mi labor siempre fue cumplida como si realmente me pagaran cuantiosas sumas de dinero. Nunca la paga condicionó mi servicio ni mis acciones, aunque me quejara por ello. Solo eran eso, palabras de quejas. En la abundancia como en la escasez monetaria, la calidad de mi servicio fue siempre impecable, leal, honesto y de rigor. Aunque muchos pudieron juzgarlo de "poca monta" o que "se podría hacer mejor". Lo primero no tiene importancia, pero lo  segundo sin dudas algunas, "podría haber sido mejor"... "siempre puede ser mejor" y así debiera serlo. Necia sería de mi parte si considerara lo contrario. 

Nunca tuve reconocimientos públicos ni en privado. No obtuve jamás ningún tipo de medalla: ni de honor, ni de valor, ni de responsabilidad, ni de logros cumplidos, ni por haber formado parte de la historia de algún proyecto institucional, ni de nada.... Solo tuve el reconocimiento y medalla que me otorgara a mi misma: "la misión cumplida", "la tarea realizada en tiempo y forma", "la colega a la que se puede recurrir, a pesar de las diferencias ideológicas", "la colega que está cuando se la necesita", "la colega que salva situaciones límites en la academia", "la persona que no guarda rencor", aunque suelo enojarme, impacientarme y mostrar a veces mi carácter y temple de eficiencia que no siempre es saludable para uno mismo ni para los que me rodean... Así es....

En fin...aún sigo en carrera.... jubilada.... nada brillante... tratando de ser fiel, leal como la brújula al polo, sin permitir que me compren o me vendan, o comprar y vender al mejor postor. Aunque ello signifique la pérdida de mucha ganancia. Pero sin dudas algunas la historia me dará los frutos deliciosos de una vida nada brillante, pero vivida con intensidad, responsabilidad, compromiso y lealtad. Alabado sea Dios, porque puedo confiar en Él y esperar en sus promesas. Es lo único que me anima a seguir creyendo que "todo" es posible, aún desde la trastienda, con mis limitaciones y posibilidades.... Pero a pesar de ello, también es posible tener una vida personal y profesional de "servicio". 

Solo reflexiones!! solo eso....

Cristina Sayat

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